martes, 20 de marzo de 2012

Road Trip






Y en mi cabeza, solo esto.



sábado, 10 de marzo de 2012

Nocturnidades y mediodías

Son las seis y media de la tarde, cuando me despierto de la siesta improvisada. Por lo visto, en algún momento después de comerme la hamburguesa guarra que el repartidor me ha traído me he quedado dormida en forma de S en el sofá.

"Que la disfrute señorita", me ha dicho.

Me he mirado al espejo, y no sé de dónde ha sacado lo de señorita. El rimmel corrido, el proyecto de coleta, la voz ronca, que prosigue a toda noche larga.
No, definitivamente no tengo pinta de señorita.

En la tele están echando una peli mediocre española. En su día no tuvo buenas críticas. Me da igual. Era como si Antonio Resines me estuviese retransmitiendo la realidad en forma de nana mientras yo dormía y domía.

El último sitio al que fuimos ayer era un piano bar con espontáneos que se peleaban por cantar pasodobles, coplas o alguna canción de Sabina mientras tocaban el piano. Cerramos a las 6, nos dijo el portero cuando entramos, pero la última vez que miré la hora eran las 6 y media y una chica se desgañitaba intentando imitar a Édith Piaf mientras a mi alrededor se abría la veda para la caza del animal herido. La gente se miraba como si en realidad se gustase sin atreverse a reconocer que la noche estaba acabada y no había tiempo de seguir buscando un polvo fácil.


"¿Cómo te llamas?" me dice un borracho que se me acerca con pasos vacilantes.
Le digo un nombre, ya no sé si el real o uno inventado y pienso en despedirme de mis amigos. No me apetece discutir sobre porqué no quiero una última y me voy a la francesa.

De camino a casa me dan 4 ó 5 flyers de afters varios, me ofrecen varias cervezas y hasta recibo una cordial invitación que incluye sexo oral.

Cuando llego, tengo clarísimo que ya tengo mi ración de noche por un largo tiempo. Y también que mi cama, blanca y sola, es lo más parecido a la bolsa uterina que se me ocurre en este momento.

lunes, 20 de febrero de 2012

Picking Me (Up)

Será el mes de febrero, que me ajusta como un guante, las croquetas de mi abuela, el vino blanco. El sol que se ha dejado ver, y la lluvia plic plic en las ventanas de la buhardilla. Será que mi risa es silenciosa y oscura, será el olor de mis sábanas limpias, será que he pasado épocas mejores, pero que no puedo evitar que me guste como huele la decadencia. Será que me pierde la perspectiva de una ducha caliente, será que últimamente el teléfono pasa la mayor parte del día apagado, será que no me gusta Juan Salvador Gaviota y odio a Iván Ferreiro. Será que soy impetuosa, que el orgullo es malo pero redentor, que me lo callo casi todo. Será el perfume, el color del pelo, la cicatriz que no se disimula ni con maquillaje. Los lunares de la espalda o que las cosas sean blancas o negras. Será será por todo eso y por más cosas que tendré que ir descubriendo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Coleccionismo en Serie

Tengo un vinilo de los Sonics. Una botella de tequila a la que le faltan un par de dedos y una camiseta de H&M verde con el cuello gastado.
Tengo 2 ó 3 calzoncillos.
También tengo un cómic de Craig Thompson y una taza de los Beatles, con esa foto tan famosa en la que están cruzando Abbey Road todos con el mismo paso menos el rebelde del grupo que va al revés.
Tengo un cargador de Nokia y una manta eléctrica.

Tengo muchas otras cosas, pero ya eran mías desde el principio.

lunes, 9 de enero de 2012

Misfits

Estaba ya casi dormida, y de todas las cosas sin sentido que me podían venir a la mente me vinieron tus dedos. Feos, alargados, huesudos. Terminando en una uña totalmente desproporcionada con el grosor de la falange. Tan diferentes a los dedos por los que yo había imaginado que suspiraría; dedos proporcionados, ni delgados y ni gordos, con perfectas uñas cuadradas. Dedos currados pero no estropeados. De haber vivido lo justo pero sin haber tocado el límite.
Pero los tuyos se ajustaban tan bien a mi cuerpo, recorrían tan sabiamente las caderas, abrazando cintura, deshaciendo la coleta en un par de movimientos... Será cuestión de volver a subir expectativas en materia de dígitos masculinos. O de bajarlas. O de cortarte esos dedos feos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Nightmares

Pronto despierto por segunda vez. Siempre más lúcida que la primera. Y así sucesivamente a lo largo de la noche. No me importa cómo sean. Reales, psicodélicas, extravagantes, premonitorias, tediosas, necias, extrañas. A veces me despiertan dos, tres, cuatro, cinco veces. En muchas ocasiones me descubro medio sonámbula, dando vueltas por la buhardilla intentando espantarlas, o intentando discernir entre realidad y sueño. Ni siquiera soy consciente. Es el mismo acto noctámbulo e insconsciente de una madre que tuviese que amamantar cada noche a un niño.

A veces no tienen ni pies ni cabeza, son personas que hace mucho tiempo que no veo. También están las de mi familia y amigos. Y yo impotente, desde el otro lado del abismo, desde el lado más oscuro del planeta tierra gritando, tirándome de los pelos, intentando salvar. Otras veces no salen ni personas siquiera. Sólo objetos inanimados, paisajes que significan para mí la desperación más absoluta.

Pero el colmo son las que no puedo controlar. Las que ni siquiera puedo abrir los ojos cuando noto que sobrepasan los límites entre sueño y la realidad. Las que hueles, oyes, notas el roce, incluso ves con los ojos lo que pasa en tu habitación, aún teniéndolos cerrados. Lo peor de todo, es que cuando los abres, la luz que baña la realidad, es la misma que te baña en pesadillas.

Y eso, noche tras noche, es jodido. Créanme amigos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Huracanada

He descubierto la verdad y es sencilla.




La Vida es asombrosa.


De los diarios de Jennifer Raine en Stone Junction. Una epopeya alquímica.